2025-02-05
“Interpretar a Ismael ha supuesto un reto emocional muy grande; he sufrido en mis carnes toda la responsabilidad moral que este hombre no ha asumido”
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Tras ganar el Premio Goya a la Mejor Interpretación de Reparto en 2022 por su papel en ‘Maixabel’, Urko Olazabal vuelve a estar entre los nominados, esta vez por ‘Soy Nevenka’. Su brillante e impactante interpretación de Ismael Álvarez, el exalcalde de Ponferrada condenado por acoso sexual, le ha valido una nominación al Goya a Mejor Actor Protagonista.
Hemos conversado con el actor bilbaíno sobre su candidatura, sobre el desafío de dar vida a un personaje tan complejo y sobre todo lo que ha aprendido con esta película.
- Lo primero, felicitarte por esta nominación. ¿Cómo la recibiste? ¿La esperabas?
La verdad es que cuando la prensa del medio coincide en hacer unas críticas positivas a tu trabajo y te colocan ahí, en esa terna como posible nominado, uno se hace ilusiones y es lo que espera que ocurra. Estaba con mi mujer siguiendo la lectura de las votaciones en directo, pero hasta que no dicen tu nombre no las tienes todas contigo. Después lo verificas 100 veces entre risas y lágrimas.
- Seguro que es muy gratificante ver que los miembros de la Academia ponen en valor tu trabajo…
Con todo lo que se produce en nuestro país, una nominación es algo muy exclusivo con lo que todo actor y actriz soñamos. Sentir ese reconocimiento de la industria es una experiencia de autorrealización muy agradable.
- Es tu segunda nominación. ¿Cómo la vives?
Desde luego, estoy mucho más tranquilo que la otra vez; tener un Goya en casa ayuda. Y es que, en 2022, la temporada de premios nos pilló en casa a todos por sorpresa y tuvimos que hacer un curso acelerado en alfombra roja, photocall y saraos varios. Hoy ya sabemos movernos en este ámbito y lo vivimos desde la calma, tanto que iremos unos días antes a Granada para disfrutar de la ciudad.
- Además, es la segunda nominación de la mano de Icíar Bollaín. Parece que hay buena sintonía entre los dos.
Sin duda la hay. Hemos hecho dos películas juntos que nos han unido tanto artísticamente como afectivamente, lo que ha dado lugar a una amistad y admiración mutua. Esta confianza posibilita un dialogo creativo muy directo donde experimento, siempre guiado por ella, modos de expresión no habituales en mí con un resultado eficaz.
- ¿Cómo abordaste un papel tan complejo como el de Ismael?
De Ismael conocemos su esfera pública. Sus entrevistas, videos… me acercaron a su imagen expresiva. Decidimos aplicar esa energía visible al personaje, pero no quisimos hacer una copia y pensamos en dotarlo de características más reconocibles, más universales. Su esfera privada la compuse estudiando manuales de psicología sobre abuso, acoso y maltrato. Entendí que debía eliminar toda empatía hacía la víctima. Este aprendizaje me llevó a experimentar los comportamientos comunes de este perfil psicológico que, además, tan bien retrataba el guion. Con todo esto, pronto comprendí que me iba a suponer un reto emocional muy grande, con el que iba a sufrir en mis carnes toda la responsabilidad moral que este hombre no ha asumido. Pero un actor no debe juzgar a su personaje, y procuré no llevármelo a casa. A medida que pasaban las semanas, me era imposible apagar ese interruptor hasta que terminó el rodaje. Es cuando te das cuenta de que has prestado tu cuerpo y mente al personaje; ha habitado en ti. Por muy duro que haya sido, esta hipoteca físico-emocional no deja de ser una retribución artística muy agradable.
- Aunque el personaje represente a Ismael, lo cierto es que retrata situaciones y acciones que podemos ver reflejadas en muchas personas.
Esa era nuestra intención. El hecho de que veamos a muchas personas reflejadas en ambos personajes responde a una estrategia de sensibilización para con el acoso. Todos conocemos la palabra acoso, pero no lo que ocurre dentro. En la película vivimos cronológicamente y en primera persona lo que experimenta una mujer acosada. ¿Y quién es ese acosador? Puede ser la persona que menos esperas. Tener ciertos comportamientos de este personaje no te convierte directamente en un acosador, que sería más bien una patología psicopática, pero son comportamientos machistas heredados y nos saca los colores a la mayoría de los hombres. Por eso, este personaje tiene como fin no solo contar una película, sino también realizar la labor pedagógica de auto revisarnos de inmediato para ponerle fin a la violencia machista inherente de nuestra sociedad.
- En papeles como el que te ha tocado interpretar en ´Soy Nevenka´ resulta importante generar un clima de cercanía y confianza con tu compañera de reparto; en este caso, con Mireia Oriol, ¿verdad?
Quien ve la película siente un rechazo muy desagradable a lo que Ismael hace con Nevenka. Esto yo ya lo sabía desde que leí el guion. Por eso decidí llamar meses antes del rodaje a Mireia, para que conociera mi modo de vida, mi familia y tuviera la certeza de que mis intenciones eran exclusivamente artísticas y profesionales. De esa manera, propiciamos un clima de trabajo que se desarrolló sin ninguna complicación de inseguridad. Al contrario, nuestro vínculo afectivo ayudó en los momentos más difíciles. Esta cercanía nos generó una amistad que aún hoy cuidamos y mantenemos.
- ¿Interpretar a un personaje como este te ha ayudado en algo personalmente? Entendemos que cada papel puede dejar una pequeña huella, un aprendizaje en vosotros…
Así es, este personaje me ha enseñado a entender cómo piensa un acosador y por qué hacen lo que hacen por diferentes motivos; cómo piensa una mente que manipula a las demás. Me ha ayudado a entender cómo se siente una víctima y mi empatía me ha llevado a defenderlas socialmente, denunciando cada vez que observo, escucho o intuyo algún comportamiento machista, de abuso de poder o similar. Nunca he podido con las injusticias y ahora tengo más información. La huella que me ha dejado el personaje, en este caso, ha sido positiva. Tan pronto como acabé la película acudí a mi psicóloga para hacer este balance emocional y eliminar las posibles secuelas.
- ¿Crees que el film puede ayudar a entender como acoso situaciones que, quizá, están normalizadas en nuestra sociedad?
Sí, rotundamente además. Isa Campo e Icíar eran conscientes de ello, y por eso el guion habla de momentos que quizá la mayoría de la sociedad aún no entiende. ¿Por qué Nevenka no se escapa si tan mal lo estaba pasando? La presión que ejerce primeramente un manipulador y su posterior acoso crea un efecto “gaslighting”. Este efecto es una sensación común en las víctimas de acoso; sin saber ellas por qué, vuelven a tropezar una y otra vez con la misma piedra porque su agresor ha conseguido desorientarlas para que se cuestionen su propia realidad. Es algo tan silencioso como invisible; una especie de trance. El agresor las doblega psicológicamente al dejarlas solas, sin autonomía y sin capacidad de reacción, hasta el punto de sentir vergüenza de sí mismas y una culpabilidad tan grande que les incapacita incluso para contar su historia, y mucho menos denunciar a su agresor, puesto que quizás tampoco tengan pruebas evidentes del maltrato. Otro gran tema que está normalizado es el consentimiento. Tras la constante negativa, Ismael decide besar a Nevenka. Ella se siente en deuda (inducida por manipulación emocional) con él y decide complacerle devolviéndole ese beso. A partir de ahí comienza su calvario. Ella no consintió; ella se auto violó por complacer a Ismael. Creo que las mujeres deben desaprender a complacer al hombre y el hombre debe asegurarse de que hay consentimiento. Los abusadores pasan por encima de estas sugerencias morales.
- Muchos creemos que era importante abordar y visibilizar un tema y un caso como este, generar un debate…
Así mismo lo creo. Vivimos en un país divido por un tema que parece que tiene mayor o menor legitimidad dependiendo de la sensibilidad política de quien lo mire. Es vergonzoso que no estemos todos al lado de las víctimas, unidos en la lucha contra la violencia machista y la cultura de la violación. Los últimos acontecimientos como el comportamiento del juez Carretero en el caso de Íñigo Errejón lo dejan claro; es tan espeluznante que deja sin esperanza a cantidad de víctimas avergonzadas con este síndrome de culpabilidad. ¿Cómo se van a sentir amparadas por la justicia? Sin embargo, hay a quien le parece correcta esta actuación del juez, que más que una declaración, interrogó violentamente a Elisa Mouliaá provocándole una notable revictimización. Como paralelismo con la película, se escenifica en la realidad lo mismo que ya sufriera Nevenka Fernández por el fiscal Ancos allá por el año 2002.
- Aunque afortunadamente la sociedad ha evolucionado y ya no vivimos en 2002, queda mucho camino por recorrer, ¿no?
Es increíble cómo en poco tiempo se han multiplicado las cuentas que hay en redes sociales para que las mujeres denuncien social y públicamente y no se sientan solas. Ahí hemos cambiado. Algunos nos hemos sensibilizado y creemos la versión de la víctima, como se le creyó a la víctima de la manada, o el apoyo masivo a Jenny Hermoso. Recordemos que Nevenka Fernández lo afrontó sola y tuvo que marcharse del país por un acoso unánime de los medios y la sociedad, cuando ella fue la acusación, la víctima que denunció a Ismael Álvarez. Por otro lado, cada caso que en esas cuentas de redes sociales se denuncia es peor que el anterior, donde amigos y familia cercana son los agresores más comunes y reincidentes. Son más de los que creemos, y no llevan pasamontañas ni te esperan en la oscuridad de un callejón. Agreden a plena luz del día y se creen intocables e indetectables porque afinan su modus operandi. Hay que debatir sí, pero hay que denunciarlos públicamente para dejarlos fuera de circulación y para que no generen más víctimas. Mucho, queda más camino de lo que creemos.
- De cara al futuro, ¿qué otros trabajos tienes entre manos? ¿Nos puedes adelantar algo?
No puedo dar muchos datos por conflicto de privacidad, pero sí puedo decir que será un proyecto de largometraje en euskara que se rodará en el País Vasco. Además, estoy siguiendo una dieta estricta para bajar de peso.